sábado, 12 de mayo de 2012

No lo sabe

No lo sabe, pero hizo temblar mi mundo con el primer salto, y ni si quiera sabe que si cruza con sus dedos mi espalda hace girar las agujas del reloj en sentido contrario. Aunque la sensatez nos arrebate las horas y siempre sepa a poco. Me gusta cuando sobran las palabras y busca en la miel lo que no puedo decir en versos o le muerdo los silencios.

Desconoce el poder de sus caricias, esas que descorchan mis sentidos y sirven champagne a las cuatro de la tarde, sobre un manto verde. No sabe que si se queda en mi cuello hay relámpagos, y cielos estrellados, y viajes en un segundo. No lo sabe. 

Nos consume el tiempo y aunque no lo sabe, sigue regalándome sus labios, sus cuentos, sus miedos... sin saber que aquí y ahora, el cielo grita su nombre.
Y como hoy, todos los días.